Es en el Barranco como la Villa por antonomasia; de aquí que se la denomine también como La Villa de Mombeltrán. Posee un carácter señorial y así se puede ver en su castillo de grandes muros recortados sobre un altozano y su columna, su rollo, de estilo gótico que se alza por la entrada del norte, ya en las afueras.
Se halla en el centro del valle y fue concebida como un asentamiento de pastores y colmeneros en la Edad Medieval, cuando los musulmanes comenzaban a retirarse al sur. Otros nombres que recibió pues fueron el de "El Colmenar de Pascual Pérez" y "El Colmenar".
Cuando aún era aldea fue incendiada; pero consiguió reponerse y consiguió la categoría de villa en 1393. Su jurisdicción por entonces no solo se extendía por sus alrededores sino también en aldeas al otro lado de las cumbres.
Es larga su historia y es que su dominio va pasando de manos y manos. Entre sus dueños destacables hay que nombrar a D. Juan, Infante de Aragón, D. Alvaro de Luna, rey de Navarra, Dª Juana de Pimentel, su viuda, y D. Beltrán de la Cueva, del que procede el nombre actual.
Posee entre sus lugares de visita la Mansión señorial para los Reyes, el Castillo; el Hospital de San Andrés, edificado para refugio de pobres y caminantes; el Parque de la Soledad con su ermita y la Plaza neomudéjar del ayuntamiento. Y su iglesia de estilo gótico con frontales de cerámica de Talavera. Asimismo su arquitectura popular.
Y en las afueras, el, ya nombrado, rollo, el puente y las ruinas del convento de Santa Rosa.
En cuanto a sus riquezas señalar: el castaño, el pino y la ganadería; junto con los cultivos de viñedo y olivares.
El níscalo es parte también importante de su economía y de su gastronomía local, y es que se cocina de múltiples maneras. De la misma forma entres sus platos destaca la trucha de sus ríos y la carne de vacuno de sus prados.